Trasplante de barba
El primer paso fundamental para realizar un trasplante de barba es contar con un buen diagnóstico capilar. Esto es cierto tanto para el implante de barba como para el de cabello habitual.
En ese primer diagnóstico, el doctor o la doctora responsable del trasplante debe examinarle el pelo, preferiblemente con un dermatoscopio tricológico. Así determinará su idoneidad como candidato al trasplante capilar, así como si son necesarios tratamientos de medicina capilar para preparar el cabello.
El trasplante de barba es sencillo pero muy meticuloso, por lo que suele alargarse más de cuatro horas. En una primera fase se extraen las unidades foliculares necesarias de la zona donante: la cervical. Este cabello está diseñado genéticamente para no caerse, así que no se caerá aunque haya una alopecia en la barba.
En una segunda fase los folículos se implantan en la barba. Aquí es donde el médico debe mostrar su experiencia y talento, ya que decidirá la posición, la profundidad y el ángulo de cada uno de los pelos. De esto dependerá que el resultado sea natural.
Tras el trasplante, se debe realizar un lavado a las 24 o 48 horas, así como la retirada de las costras unas tres semanas más tarde. De la misma manera, es muy importante realizar tratamientos de medicina capilar regularmente para que el pelo luzca con más grosor, brillo y salud, como el PRP o la mesoterapia capilar.

